El proceso salud enfermedad, no puede comprenderse en toda su extensión sin tener en cuenta el papel de las relaciones humanas, de la cultura y el entorno planetario y cósmico. Porque el misterio humano va unido al misterio de la vida y al misterio del cosmos, puesto que llevamos en nosotros la vida y el cosmos (Morin, 2007).

Con un enfoque de la complejidad del ser humano y de su existencia planetaria, es necesario abordar la salud y la enfermedad desde la perspectiva de redes multicausales en su etiología, donde deben tener cabida las diversas ciencias o todos los conocimientos bien establecidos, ya sea que provengan de la Medicina Social, la Epidemiología Social, la Etnografía, la Psicología, la Antropología Médica, la Física Cuántica y Relativista, las Neurociencias, las Medicinas Alternativas y Tradicionales, la Cosmobiología, etc.

Pero no como la suma de disciplinas o la hegemonía de una sobre las otras, sino mediante el abordaje epistémico de la transdisciplinariedad, para caminar hacia la integración y conciliación de las diferentes disciplinas y contextos que nos puedan aclarar y aproximar a las diferentes realidades complejas y dar una respuesta más completa y más integrada a los acontecimientos de la salud y la enfermedad del hombre, mediante nuevos modos de producción de conocimiento y aprovechar los logros obtenidos en la modernidad como el uso de la tecnología avanzada pero sin detrimento del relato del paciente, de su cultura, sus representaciones, sus condiciones sociales y materiales de existencia, su mundo local, sus emociones, es decir, transcender a la observación e interpretación, no de la enfermedad sino del ser humano en cada una de sus dimensiones, en dinámica interacción entre éstas, el entorno y el cosmos.

Así la Cosmobiología, cumple la integración y conciliación de disciplinas que estudian la vida y el cosmos, estudia la interacción entre el hombre y el cosmos. En esta oportunidad veamos su aplicación en el campo de la salud humana.
Las investigaciones médicas han avanzado en el campo de la salud y el cosmos, uno de estos hechos resaltantes es la investigación de la enfermedades afectivas y la actividad solar, realizados por Fernando Ivanovic-Zuvic, Rodrigo de la Vega, Nevenka Ivanovic-Zuvic, Eduardo Correa (2010), analizando sus investigaciones, la Figura 1 muestra los índices de actividad solar medida por el número de Wolf; la Figura 2, la incidencia de hospitalizaciones de depresiones mayores y manías entre los años 1990 y 2005 en la CPU, Universidad de Chile.

Figura 1. Número promedio de Wolf para los años 1990-2005

Figura 2. Incidencia de hospitalizaciones por depresión mayor y manía entre los años 1990-2005.

Al contrastar los datos de la Figura 1 (actividad solar) con los de la Figura 2 (incidencia de manías y depresiones), se aprecia que los cuadros depresivos mostraron una correlación estadísticamente significativa con la actividad solar, siendo ésta negativa, con un coeficiente de rango de correlación de Spearman de -0,812 (p = 0,000). En la Figura 3 se aprecia que las depresiones disminuyen su incidencia en la medida que aumenta la actividad solar medida por el número de Wolf. Los maníacos no mostraron una correlación con la actividad solar, con un coeficiente de rango de correlación de Spearman de 0,399 (p = 0,063), cercano a la significación estadística.

 

Figura 3. Correlación entre casos de depresión y actividad solar.

Los cuadros depresivos mostraron un comportamiento diferente a las manías. En los primeros, existe una relación inversa, estadísticamente significativa con la actividad solar, mientras que las manías muestran una correspondencia positiva con la actividad solar, no estadísticamente significativa. Se observó una mayor incidencia de hospitalizaciones de depresiones en años con menor actividad solar, con una leve tendencia de los maníacos para hospitalizarse en años con mayor actividad solar.
Los estudios sobre la actividad solar indican que la energía total irradiada por el sol, incluyendo a todo el espectro electromagnético, varía entre varios centenares y millares por ciento, mostrando una periodicidad relacionada con el número de manchas solares, energía que puede modificar algunos parámetros biológicos como los expuestos en el presente estudio.
Naturalmente hay más investigaciones actuales que relacionan el cosmos con la salud humana. La Cosmobiología Médica, es justamente la que se encarga de estudiar e investigar estas relaciones, la cual se basa en tres fundamentos: Ley de correspondencias o analogías, Principio de Sincronicidad y la Teoría de Posibilidades.

La ley de correspondencias: establece la existencia de dos grandes niveles cósmicos: el Macrocosmos y el Microcosmos, entre las cuales existen analogías o correspondencias, estableciéndose relaciones de significados entre elementos de ambos niveles cósmicos.

El Macrocosmo es el conjunto de todo el universo, mientras que el Macrocosmo es el ser humano y su planeta Tierra. De acuerdo con esta ley. Cada nivel del ser humano, cada acto, hecho o conducta, parte del cuerpo, función fisiológica o enfermedad posee una relación de correspondencia con algún elemento microcósmico.

Los principales elementos del macrocosmo a analizar son: Signos del Zodíaco, Planetas del Sistema Solar y los Aspectos o vínculos entre los planetas.

El conjunto de estos elementos macrocósmicos posee una relación definida con el ser humano en cada uno de los siguientes planos, llamados Niveles de Correspondencia, a saber: energético, psicológico, anatómico, fisiológico, patológico y terapéutico.
Principio de Sincronicidad: enunciado por Jung y establece la existencia de una simultaneidad en el tiempo de, por lo menos, dos series de hechos y sucesos que, aparentemente independientes entre sí, poseen sin embargo, estrechos lazos de significación.
Si, de acuerdo con la ley de Correspondencias, existe un Macrocosmo y un Microcosmo, cada uno de ellos evoluciona simultánea y sincrónicamente respecto del otro, de modo que los sucesos temporales de un nivel se corresponden significativamente con los sucesos del otro nivel.

Los elementos Macrocósmicos son: Signos del Zodíaco y los planetas del Sistema Solar, mientras que los Microcósmicos están representados por el Sistema de Casas. De este modo, la Carta Natal es una representación gráfica de la sincronicidad existente entre el Macro y el Microcosmo.

Teoría de probabilidades: la Carta natal representa la sincronicidad del Macro y microcosmo en el momento de nacimiento, sin embargo, queda el uso del libre albedrío de la persona, que está limitada generalmente por la educación recibida, como mencionara Jean Sartre (1998): el hombre es lo que hace de lo que hicieron con él. Por ejemplo, si el sujeto en su familia, aprendió costumbres dañinas a su salud escoge la peor posibilidad de su carta natal, dañándose él mismo, si por el contrario, aprendiese costumbres favorables a su salud, seguramente vivirá otra mejor posibilidad. Como dice el antiguo proverbio astrológico: Todo lo que sucede está escrito, pero no todo lo que está escrito necesariamente sucede.

Para el ser humano que ya tiene formada su personalidad, implica que él asuma su responsabilidad de reeducación y reaprender a: conocerse, hacer, vivir juntos, ser, como un derecho y no una obligación, el volverse a educar. En cambio para el ser humano que está en formación su personalidad, implica un derecho de los padres o tutores de educar adecuadamente al menor, para ello va ser necesario que los padres se reeduquen. Indudablemente, por lo general los 7 primeros años, estamos sujetos a la familia o tutores, tenemos que esperar las condiciones necesarias para ejercer nuestro libre albedrío.

Esto conlleva a una verdadera cultura, como así lo conceptúa Raynaud (2000) saber hacer productivo aquello que uno ha asimilado, una cultura real y verdadera, que en palabras de Altschuler (2006), es la evolución cultural que necesitamos, porque: Nosotros no dominamos la naturaleza a pesar de las apariencias. Somos producto de la naturaleza y dependemos de ella”.
Por lo tanto, el objetivo inicial de la Cosmobiología Médica es diagnosticar la salud de la persona mediante la Carta Natal, partiendo de la lectura de los símbolos cosmobiológicos y teniendo en cuenta una metodología diagnóstica, realizamos una evaluación tanto analítica como sintética de la Carta natal, a fin de evaluar el balance energético, teniendo en cuenta los excesos y déficits de las energías cosmobiológicas básicas en los signos, las casas, los planetas y sus aspectos. Por ejemplo, una Carta Natal puede presentar un énfasis en la energía Fija (varios planetas en signos fijos) y también en el elemento Agua. Al mismo tiempo puede existir un déficit en la energía Mutable y en el elemento Aire. Esta primera aproximación nos permite tener un panorama general de los tipos de energía en exceso y déficit que posee una persona y que en su conjunto constituyen el llamado Terreno Cosmobiológico.

Este terreno Cosmobiológico (Rosomando, 2005): es una especie de genoma energético que traemos al nacer y que determina una serie de factores tales como la constitución física, personalidad de base, aptitudes e intereses, predisposiciones patológicas, etc. Por medio de los símbolos de la Carta es posible establecer tanto cualitativa como cuantitativamente las condiciones biopsicoenergéticas esenciales de una persona, tal como las trae desde el momento mismo de su nacimiento hasta su muerte. No es necesario insistir sobre el hecho de que la Carta Natal es uno de los pocos modos que permite determinar con claridad este punto fundamental del diagnóstico holístico.

AUTOR: V.S.A. Mtro. Esteban Amaro

Add Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

tres × dos =